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¿Es diferente la terapia de pareja homosexual?

¿Es diferente la terapia de pareja homosexual?

septiembre 10, 2016 @ 11:58 pm
by Elena Blanaru
Ser pareja significa mucho más que ser la suma de dos individuos,  significa compartir una historia, crear un mundo común, poner las bases por un proyecto de vida. Buscar el equilibrio entre las propias necesidades y las necesidades de la otra persona. Resolver grandes y pequeños problemas y alcanzar juntos grandes resultados. Y esto es independientemente de si la pareja está formada por personas del mismo sexo o no.

Pero cuando interviene un problema, intervienen discusiones, celos en la pareja ¿qué hacemos? Si una pareja no ha logrado superar sus propios conflictos puede recurrir a una asistencia externa, sea en forma de orientación o psicoterapia.

Y la elección de un terapeuta no es sencilla, porque debe encontrarse a alguien libre de prejuicios y que comprenda las características especiales de estas parejas. El sesgo negativo resulta de creer que los problemas que se presentan se deben a los conflictos en torno a la homosexualidad, pasada o presente.

¿Estas terapias son diferentes de otras o requieren algún tipo de habilidad terapéutica especial?

Las parejas del mismo sexo que tienen una relación de convivencia y que intentan prolongarla en el tiempo, pueden tener conflictos o atravesar crisis del mismo modo que una pareja heterosexual.

El ideal de vida en pareja no es una exclusividad heterosexual y cada vez hay más personas homosexuales que deciden vivir esta experiencia, al hacerlo enfrentan dificultades similares a las de cualquier otra pareja.

En principio, las dinámicas de la relación son diferentes y más flexibles porque no hay modelos y roles sexuales tradicionales que seguir o sobre los que generar conflictos.

Por ejemplo, los miembros de las parejas de gays/lesbianas no suelen asignar roles para las tareas de la casa, como si uno de ellos fuese el “esposo” y el otro “la mujer”. Sin embargo “negocian” mucho mejor la distribución de estas tareas de acuerdo a los distintos intereses, habilidades y el tiempo disponible de cada uno.

Un aspecto relevante, relacionado con ello, es que muchas parejas del mismo sexo reservan el secreto de su convivencia ante sus familias, sus conocidos, colegas o compañeros de trabajo, por el temor fundado a ser rechazados o discriminados.

Los menos expuestos son los que tienen trabajos independientes. Pero aquellos que trabajan en empresas, clínicas, etc. que mantienen una estructura tradicional, no se muestran dispuestos a mostrar su vida privada ante sus pares. Mostrarse puede ser un tema de conflicto en la pareja, porque no necesariamente ambos coinciden en una de las dos opciones. Es frecuente que uno de los dos se muestre menos dispuesto a revelarse abiertamente. El problema está en el compromiso, no en la demostración pública del vínculo.

El temor presente en estas parejas es que el ocultamiento refleje la falta de compromiso y que genere inseguridad tanto sobre la firmeza del vínculo como de la opción sexual.

Los celos, la posesividad (mayor en las parejas lesbianas), la agresión, la lucha de fuerzas, las diferencias en torno al deseo sexual y a las prácticas sexuales, las dificultades en la comunicación o en la expresión de cariño, finanzas, estilo de vida, parecen ser similares en todas las parejas con independencia de su orientación sexual. Lo que parece diferente es el modo en que es manejado el conflicto. Las parejas de gays/lesbianas están más orientadas a la resolución consciente y comprometida de los conflictos que las parejas heterosexuales porque comunican más entre ellos/ellas. Aunque sus tasas de separación son altas, lo notable es cómo son capaces de dar estabilidad a la relación, sin la presencia de hijos o barreras religiosas, familiares y sociales que normalmente pueden dificultar una separación.

Muchas de las crisis en parejas homosexuales se presentan en las demandas de exclusividad sexual. En sí mismo que una pareja sea exclusiva o abierta en términos sexuales, no determina la calidad de esa pareja, sino los conflictos que aparecen cuando alguno reclama exclusividad mientras que el otro elige la multiplicidad.

Si tomamos como modelo la Teoría triangular del amor de Sternberg, éste sería útil tanto para una pareja heterosexual como homosexual. El modelo triangular de “amor completo” o "ideal" de Sternberg incluye <em>pasión, intimidad y compromiso</em>, es muy difícil de alcanzar en cualquier tipo de pareja, pero es válido en la medida en la que todos estos elementos están presentes en una pareja y que se identifiquen como tal y también es importante ver lo que sucede cuando uno de estos elementos se debilita o desaparece.

En conclusión, las parejas compuestas por personas del mismo sexo se pueden beneficiar de una terapia, sin que su orientación sexual establezca una diferencia profunda en los métodos y las técnicas utilizadas. No son pacientes “especiales”, ni requieren terapias “especializadas” sino que son dirigidas a personas que simplemente desean que su pareja funcione y que les ofrezca felicidad.

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